Chivilcoy al Día y el testimonio de Jonathan Morel, el líder de Revolución Federal

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Jonathan Morel, miembro fundador de la organización de extrema derecha Revolución Federal, se encuentra viviendo en Chivilcoy. Morel y otros compañeros están siendo investigados por incitación a la violencia, además de que de sus marchas, participaron quienes llevaron adelante el intento de magnicidio contra la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Chivilcoy al Día obtuvo el testimonio de Morel, cuya organización creada en mayo, utilizó de manera creciente métodos de manifestación que van desde el escrache y acciones violentas contra funcionarios, hasta mensajes de odio contra la militancia kirchnerista.

El testimonio de Morel, es cambiante en cuanto al tono. Por momentos sostiene que debe haber un diálogo en la sociedad, y a pesar de que niega que se trate de discursos de odio afirma que lo que describe mejor a la organización es ser “anti-k”. Y lo ratifica de esta forma: “Más allá de ser macrista, libertario, lo que vos seas son antik primero, ¿entendés? Creo que algo que nos une y lo dije siempre es el antik. No la bancamos a Cristina, no la queremos escuchar, no la soportamos, al menos yo. Yo no me la banco, no la soporto” afirma y agrega que “si está Macri, Bullrich, Milei o quien carajo sea, yo voy a hacer todo lo posible para que mientras ella no gobierne, gobierne cualquier otro”.

Si bien sostiene que el objetivo de la organización es la crítica a la gestión y no a la gente, en el Twitter de Revolución Federal pueden leerse muchísimas expresiones violentas y de odio contra la militancia, según su parecer son “respuestas a noticias que surgieron”.

Pero frases como “cárcel y bala”, “El kirchnerista y el zurdo es tarado por naturaleza. No hay con que darles, solo son burros resentidos” o “Con la clase media no se jode. Si quieren quilombo háganlo, estaremos acá esperándolos ansiosamente #VanACorrer” parecen ir más allá de simples respuestas.

Algo similar considera acerca de la guillotina utilizada en las marchas que explica, él mismo realizó en su carpintería, en la que se lee la leyenda “TODOS, Presos, Muertos o Exiliados”, en las manifestaciones con antorchas a Casa Rosada o en los ataques a automóviles en el mismo lugar.

“Revolución Federal nació de una idea mía, de empezar a manifestarnos en la calle. Lo conocí a Leonardo (Sosa, otro de los detenidos) en una reunión de libertarios, que a mi no me gustaba como se estaba organizando porque yo quería armar otras cosas, salir a la calle. El lugar donde se debate la política es en la calle”.

Otra frase de Twitter es “Con un Banderazo pretenden hacerle frente a un terrorista… No te digo que el argentino es CAGON por excelencia? INMOLENSE en el municipio, exijan actuar a las autoridades o pónganse los pantalones muchachos” en opinión contra una manifestación.

 

EL ATENTADO A CRISTINA FERNÁNDEZ

En relación al atentado sufrido por Cristina Fernández de Kirchner el 1° de septiembre y ante la consulta de si hay una vinculación entre ese hecho y el discurso y las acciones que llevó adelante con otros miembros de la organización responde que “lo que pasó hubiera pasado igual, estando o no nosotros. Era algo que iba a pasar esté Revolución Federal o no”.

Según consta en la transcripción realizada por la Policía de Seguridad Aeroportuaria, un documento de 200 hojas, en varios “vivos” a través de Twitter, Morel arengaba a los cerca de 2000 seguidores con que “Hay que matarlos, otra cosa no podés hacer”. De acuerdo al mismo documento, el 27 de agosto, 5 días antes del atentado, en un “vivo” realizado en la misma red social, en el nombre de Alá pedía que alguien incrustara un avión en la casa de la vicepresidenta, como se hizo “en el Pentágono”

Un chat del mismo día de Brenda Uliarte, una de las personas investigadas directamente por el ataque a la vicepresidenta y que también participó de las manifestaciones, se refiere al grupo en una frase explícita de lo que después sucedió: “Mandé a matar a la vice Cristina. No salió porque se metió para adentro. Una bronca te juro la tenía ahí. Los liberales ya me tienen re podrida yendo a hacerse los revolucionarios con antorchas en Plaza de Mayo basta de hablar hay que actuar. Mandé un tipo para que la mate a Cristina.”

“Hoy me convierto en San Martín, voy a mandar a matar a Cristina… Me re pudrí que hablen y no hagan nada. Yo si voy a hacer. Se me metió el espíritu de San Martin en el cuerpo… Que hija de puta se metió adentro antes de que le meta el tiro.”

Si bien sostiene que según su parecer “el atentado fue real” y que lo repudia, agrega que “en el grupo hay un montón de gente que cree que todo fue un montaje. Yo mismo tenía problemas con los propios de Revolución Federal, no es que todos pensamos igual” afirma, aunque no cuestiona la gravedad de que sus compañeros de militancia, sean del partido que sean, nieguen la veracidad del atentado.

En cuanto a esta cuestión y acerca de si le parece constructivo y positivo para la sociedad y para la institucionalidad fomentar las dudas sobre lo ocurrido, así como los mensajes de intolerancia que se propalan desde Revolución Federal, dice que “no, por supuesto. Para mi la sociedad argentina está hecha mierda, hoy por hoy está todo mal” y en franca contradicción con sus propias manifestaciones afirma que “creo que tendríamos que recuperar el diálogo entre personas que pensamos distinto”.

Algo similar sucede para quien escucha su discurso, cuando sostiene que “gobierne quien gobierne, como sociedad tenemos que tener unas bases y decir no vamos a permitir esto y esto. A mi encantaría estar en una manifestación de la mano con un kirchnerista peleando por la república”.

 

EL FIDEICOMISO DE LA FAMILIA CAPUTO

Jonathan Morel, afirma además, que laboralmente lo último que hizo “fue abrir la carpintería en 2021, fue lo último que hice antes de estar en Chivilcoy y la tuve hasta que sucedió lo que sucedió. Después de estar detenido, mi abuela me ofreció que venga a vivir con ella y lamentablemente tuve que dejar la carpintería”.

Sostiene que ese emprendimiento, en el cual no era demasiado experimentado, es el que justifica las transferencias por 13 millones de pesos realizadas desde un fideicomiso de la familia de Luis Caputo, ex Ministro de Finanzas del gobierno de Mauricio Macri.

“Lo que sucedió es que yo tenía la carpintería, llegué a trabajar con una decoradora Rossana (Caputo, la hermana de Luis). Hicimos un trabajo primero y después me preguntó si conocía a alguien que hiciera mesitas de luz, muchas unidades, así que decidí tercerizarlo y ofrecerle vendérselos yo. Llegó a mi local por unos trabajos que yo hacía ahí. Yo desconocía el apellido, la conocía como Rossana Mendez”.

A pesar de que la carpintería estaba en Bolougne, la oficina de la diseñadora en San Isidro y los productos se enviarían a Neuquén, a más de 1000 kilómetros, sostiene que “ese trabajo no tuvo nada que ver con la política y está todo detallado en un Excel. Cuánta plata se cobró, cuánta plata se le pagó a cada proveedor, medios, fechas, están las facturas, la plata que yo le di a la persona que hizo los muebles”. La duda clave para la investigación, recae en la sospecha sobre si dichos fondos no representarían una financiación de la política para distintos actos de Revolución Federal.