Britos se adelanta al arribo de Kicillof y lo presiona a definir si se despega o no del kirchnerismo
Britos no espera la foto: le deja el mensaje grabado a Kicillof antes de que llegue a Chivilcoy. Con tono medido pero filoso, el intendente avisó
Falta una semana para que Axel Kicillof llegue a Chivilcoy con anuncios de gestión, pero el intendente Guillermo Britos se le adelantó. Con declaraciones punzantes, el jefe comunal decidió jugar fuerte y condicionó públicamente al gobernador bonaerense: “Nuestro límite es La Cámpora”, afirmó, dejando en claro qué tipo de armado está dispuesto a acompañar de cara al proceso electoral.
La frase no es nueva, pero esta vez está cargada de señales. Britos habló en Radio La Plata, junto a otros dirigentes que orbitan por fuera del kirchnerismo como Fernando Gray, Julio Zamora y Juan Zabaleta. Todos ellos buscan construir una opción sin Cristina ni su organización política como protagonistas. En ese marco, Britos agregó: “Cuando tome alguna determinación el gobernador, lo pensaremos, lo hablaremos, y veremos si puede haber alguna coincidencia o no”.
La movida se lee como una advertencia: a siete días de la foto con el gobernador, el intendente le avisa que si no rompe con el kirchnerismo, no hay lugar común posible. Todo esto ocurre mientras Kicillof atraviesa semanas de tensión con la ex presidenta y presidenta del PJ Nacional, Cristina Fernández de Kirchner. Y mientras crecen los rumores de internas soterradas por el armado bonaerense.
En este clima, un hecho político local encendió las alarmas: el concejal Fernando Poggio, histórico referente cristinista y actual integrante del espacio de Kicillof en Chivilcoy, votó en soledad —y contra su bloque— a favor de la rendición de cuentas presentada por Britos. Poggio justificó su voto afirmando que fue “en línea con lo pedido por la Provincia”. Una frase que no solo sorprendió por su contenido, sino también por su oportunismo.
Días antes, Britos había salido a desmentir que hubiera dialogado con el gobernador sobre candidaturas o listas. Pero el gesto de Poggio pareció confirmar que los puentes existen, y que en Chivilcoy se está gestando algo más que una cordialidad institucional.
Como si fuera poco, fue el propio Britos quien anunció públicamente la visita de Kicillof a la ciudad para entregar patrulleros, anunciar escrituras y hacer anuncios sobre viviendas. Un detalle no menor: el gobernador aún no lo había hecho.
Con el reloj corriendo, Britos acelera los tiempos y le pone presión al mandatario bonaerense. El intendente juega su juego: mide, tantea, y presiona. La historia indica que cuando Britos se propone algo, lo consigue. ¿Logrará ahora que la mesa “Chivilcoy con Axel” pase a llamarse “Chivilcoy con Axel y Guillermo”?